Portugal,
un año bajo la troika
Los ajustes desgastan al Gobierno de Passos Coelho mientras
crece el apoyo popular a los partidos opuestos al rescate, en una suerte de
viraje a la griega
La paciencia de los pacientes portugueses ante la oleada de recortes y
austeridad a machamartillo en su país ha durado un año. Al menos eso es lo que
se desprende del último sondeo publicado el cinco de junio por el Diário
de Notícias, en el que el partido del Gobierno, liderado por el conservadorPedro Passos Coelho, comienza a sufrir los
efectos de un desgaste político tras 365 días en el poder tutelados a distancia
por la troika. El Partido Social Demócrata (PSD) de centro derecha del primer
ministro Passos Coelho retrocede del 43% al 36% en intenciones de voto, según
la encuesta. Lo significativo es que el Partido Socialista portugués (PS) no se
beneficia de la fuga y permanece con el mismo apoyo que hace meses, el 33%. La
razón es clara: el PS portugués firmó el acuerdo de la troika estando en el
poder un mes antes de convocar elecciones y de perderlas, en mayo de 2011 y,
durante este año, ha llevado a cabo una oposición moderada, fruto,
precisamente, de sentirse responsable por haber aceptado ese documento que le
dejaba las manos atadas. Así pues, los partidos que suben son los que se han
declarado siempre anti-troika, los que no aceptaron nunca que se les impusieran
las normas de austeridad desde fuera: el Bloque de Izquierda, que sube de un 6%
a un 9% y la alianza entre ecologistas y comunistas, que también asciende del
7% al 9%. Es una especie de viraje a la griega, aunque en menor número, de
menor intensidad y sin ramificaciones violentas. "Indica, si esta
tendencia se confirma, que comienza a verse una discreta protesta —en Portugal
todo es discreto— a las medidas de austeridad del Gobierno", explica el
politólogo António Costa Pinto.
Con todo, la encuesta arroja dos datos
incontestables. Uno es aritmético: la alianza de fuerzas de izquierda suma más
apoyos ahora que la coalición gubernamental, compuesta con el PSD y el CDS. El
otro paradójico: el político más valorado es el concienzudo y minucioso
ministro de Finanzas, Vítor Gaspar, personificación de la política económica
del Gobierno, quien el lunes pasado, precisamente, dio, como en otras
ocasiones, la rueda de prensa por la que el Gobierno informaba a la población
de que los inspectores de la troika, en
una de sus periódicas visitas, habían dado el visto bueno a las cuentas del
Gobierno. ¿Cómo es posible que el ministro más apreciado sea el que
encarna la política económica del Gobierno que, en teoría, la población
comienza a rechazar". "Por su perfil de tecnócrata. Porque es el
ministro menos político: Gaspar no pertenece al partido, ha trabajado en el
Banco de Portugal y en el Banco Central Europeo. Los políticos muy políticos
salen muy mal parados", añade el politólogo Costa Pinto.
El mismo Gaspar aseguró el lunes que hay ciertos datos económicos que
empujan a cierto optimismo relativo en Portugal, siempre y cuando el terremoto
financiero español o las próximas elecciones griegas no vuelvan a poner todo
del revés en un país frágil acostumbrado a caminar por la cuerda floja desde
hace mucho tiempo. El mismo primer ministro, en un discurso tachado de
triunfalista por la oposición, aseguró el lunes que el país "ya no está al
borde del abismo, como se encontraba hace un año".
Passos Coelho, el campeón de la austeridad y de las tesis alemanas, el que ha repetido siempre que
sigue las órdenes restrictivas de la troika con gusto porque coinciden con sus
propias ideas políticas, sigue repitiendo que no va a pedir al Fondo
Monetario Internacional y a la Unión Europea ni más dinero ni más tiempo para
devolver lo prestado.
Mientras, el desempleo crece y alcanza cifras jamás conocidas en Portugal.
Actualmente roza el 15% y subirá aún más el año que viene. Y los restaurantes y
las tiendas de Lisboa (que han tenido que incorporar un 23% de IVA) se
encuentran vacíos, sin clientes, debido a que la población, exhausta, vive
ahogada tras un año de recortes y medidas de austeridad (anulación de las pagas
extras de Navidad y verano, entre otras). El secretario general del Partido
Socialista portugués (PS), José António Seguro, convencido de que hay que
relajar las imposiciones de la troika, aseguraba hace poco en una entrevista
que el país, simplemente, "no puede más". El mismo Diário
de Notícias, en un editorial publicado el pasado 5 de junio, el
día en que el Gobierno de Passos Coelho cumplía un año, aseguraba: "Ya hay
señales que indican que hemos llegado al límite".
in El País de hoje

um limite atingido há muito! Estufe-se esse coelho e sirva-se em mesa troikiana
ResponderEliminarEmbora!...
ResponderEliminarUm grande abraço.